Amigos Enfrentados

Amigos Enfrentados
¿Por qué se rompe una amistad?

sábado, 30 de enero de 2010

Capítulo 12: ATAQUE

Nos quedamos allí parados. Peter y Emma se acercaron hacia donde estábamos, y ella se notaba nerviosa. Era fácil entender el porqué, yo me sentía igual. Los chicos se miraron con furia, pero nadie dijo nada. Después de unos momentos de tensión, Marc forzó una sonrisa en su cara.
- ¡Peter! Amigo… ¿Por qué no vamos a hablar los dos y dejamos a las chicas tranquilas?
Peter miró a Marc mientras una sonrisa irónica asomó en su rostro. Miró a Emma y después a mí, y sus ojos se abrieron como platos cuando vio que Marc y yo estábamos cogidos de la mano.
- No sabía que ustedes estaban juntos… juntos… no sé si me entiendes –miró a Marc con más odio que antes. No sabía lo que le pasaba, pero empezó como a temblar mientras hablábamos. Empezó a respirar profundamente, parecía que estaba intentando controlarse.- De acuerdo… amigo… hablemos, pero a solas.
Emma y yo nos miramos. No sabíamos si dejarlos solos o no. Noté que Marc apretó mi mano y lo miré a él, quién me lanzó una fugaz sonrisa y se acercó a mi oído.
- Charlotte… vete. No te acerques a nosotros. Esta noche te veré en tu casa. Deja la ventana abierta.
Mi expresión debió reflejar todo el horror que sentía en mi cuerpo, porque él me abrazó con fuerza y me besó en la coronilla. Yo le sujeté, intentando evitar que se fuera, pero él se deshizo de mis brazos con facilidad. No dijo una palabra más. Sólo se giró, miró a Peter y ambos echaron a caminar, dirección al bosque.
Emma y yo nos quedamos allí solas, sin decirnos una palabra. No sabía que decirle. Por una parte quería preguntarle que había pasado con Peter, pero por otra, estaba demasiado preocupada por los chicos. No me enteraría de lo que me contase porque no tendría la cabeza donde debería. A ella le debía pasar algo parecido, porque me miraba con expresión preocupada. De pronto, cuando menos lo esperaba, vino hacía mí y me abrazó, comenzando a llorar.
- Ya, Emma, ya… ¿qué pasa? –intenté tranquilizarla, pero yo misma estaba muy nerviosa y no podría hacer gran cosa.
- Los chicos… ellos se odian y no sé porqué. Ayer pasé toda la tarde con Peter intentando que me explicase que había pasado para que estuviese así con Marc, pero no conseguí sacarle nada. No sé qué les pasa, porque de pronto se odian tanto… Me duele verlos así, antes éramos los tres como uña y carne, y ahora no podemos estar juntos…
- Yo tampoco conseguí sacarle una palabra a Marc… me tiene muy preocupada. No sé qué le pasa tampoco –no quería contarle el secreto de él, lo había prometido. De pronto recordé. ¡Marc era un vampiro! ¡Oh, Dios! No pude evitar gritar - ¡Peter!
- ¿Qué pasa? –me miró Emma asustada, buscando a Peter con la mirada, esperando que estuviera por ahí al haber gritado yo su nombre.
- Emma… Peter está en peligro… Marc… No te lo puedo contar, ¡pero debemos encontrarlos!
- ¿Peter en peligro? No… no puede ser… -de pronto sus ojos se abrieron como platos- ¡No! ¡Marc es el que está en peligro! No sabes de lo que es capaz Peter…
Le cogí el brazo y tiré de ella, en dirección al bosque, porque se había quedado inmovilizada por el miedo. Al final reaccionó y las dos corrimos siguiendo la misma ruta por la que habíamos visto que se habían ido los chicos. Llegamos al bosque, y no sabíamos por donde seguir. Oímos unos ruidos fuertes, así que fuimos en esa dirección. Llegamos a un claro y nos quedamos heladas. Marc estaba luchando pero… no con Peter. En lugar de Peter había un lobo. Un lobo enorme.
Me relaje un poco al ver que no era Peter, ¿pero donde estaba Peter? ¿Le habría hecho daño Marc? ¿Y que hacia ese enorme lobo luchando contra Marc como en mi pesadilla?
Emma se encontraba escondida detrás de un árbol con las manos tapándose los ojos y temblando de miedo, el lobo y Marc parecieron darse cuenta de nuestra presencia y vi que Marc soltaba el cuello del lobo dirigiéndome una mirada salvaje y acercándose a mi, el lobo en cambio iba hacia Emma, no podía permitirlo pero sabia que Marc no me dejaría moverme sino me atacaría, solo me quedo una opción, chillar…
-Emma no te muevas, el lobo va hacia ti pero si hechas a correr te alcanzara- no pude decir mas, note las manos de Marc agarrando mi cuello, le mire fijamente a los ojos, aun sabiendo que me podía matar e iba hacerlo todavía le amaba…
-Marc por favor-le mire suplicante-mírame a los ojos soy yo, Charlotte, por favor piensa en quien eres de verdad no dejes que tu instinto se apodere del Marc que amo-mis lagrimas empezaron a salir y note sus brazos rodeándome, notando su temblor.
-Perdóname Charlotte por favor-dijo empezando a llorar- estado apunto de matar a la chica que amo, soy un monstruo, no debería seguir vivo, debería haber dejado que Peter me matara ahora mismo.
-¿Peter?-le mire extrañado sin dejar de salir mis lagrimas- pero si no esta Peter, lo que esta es ese lobo….Emma, esta apunto de atacarla- me gire hacia el árbol y vi a Peter arrodillado ante Emma que lloraba de miedo en el suelo-¿Peter? ¿Donde se fue el lobo y que hace Peter aquí?
Me acerque a Emma y Peter, notando los pasos de Marc siguiéndome, me agache hacia Emma abrazándola con fuerza y poniéndola de pies…
-Necesito respuestas-dije enfadada mirándoles.
-Las necesitamos-dijo Emma.

jueves, 28 de enero de 2010

Capítulo 11: PROBLEMAS

Me aparte de él simultáneamente, hace unos minutos estaba besando a Marc y ahora casi besaba a su mejor amigo Peter, debía estar loca, pero algo tenían los dos que me atraían fuertemente hacia ellos.

Me marche rápidamente del bosque, dirigiéndome hacia mi casa, donde podría pensar todo con claridad, llegue mis abuelos no estaban por lo que me supuse que estarían paseando, subí a mi cuarto y me tire en la cama cerrando los ojos, viniéndose a mi mente la cara de Marc y todo lo que me había contado y la cara de Peter, que sus ojos me avisaban de tener un secreto; me desperté de madrugada con la ropa todavía puesta, me había quedado dormida, me puse el pijama metiéndome en la cama y volviéndome a dormir; sonó mi despertador al rato o eso me parecía a mi, me duche y me puse unos vaqueros, mis zapatillas de deporte y mi jersey azul cielo y salí de casa.

Llegue a la puerta del instituto para mi sorpresa estaban en la puerta Peter y Emma, estaban uno enfrente del otro, me acercaba a ellos cuando Peter beso a Emma, dejándome esa imagen parada en el sitio sin saber como reaccionar ni que decirles cuando les viera, pensé que lo mejor era hacer como que no sabia nada ni les había visto, lo que no llegaba a comprender del todo, porque algo dentro de mi parecía romperse al ver aquel beso? yo al que realmente quería era a Marc o también a Peter?

Entre en clase, sentándome en mi sitio, para mi alivio Marc entro en clase sentándose a mi lado, aunque como la de literatura me había puesto entre medias de ellos, tenía a cada uno a un lado, sin poder dejar de mirar a mi derecha e izquierda, para poder ver sus caras, como de costumbre no pude concentrarme en la clase sino en ellos, me daban ganas de pedirle a Marc perdón por huir por ser una cobarde y a Peter una explicación por lo del beso, pero ni uno tenia que darme explicaciones ni el otro perdonarme después de lo que había hecho nada mas contarme su secreto…

Las manos no dejaban de temblarme. Estaba muy nerviosa. Miraba de un lado a otro, a los dos chicos, para intentar despejar mi mente. Creo que estaba enamorada de los dos. Pero eso no podía ser… Peter estaba con Emma, o por lo menos, eso me dio a entender el beso de esta mañana. Y Marc estaba muy dolido por como me marché ayer, lo notaba en sus ojos cuando lo pillaba ocasionalmente mirándome, aunque cuando intentaba sostenerle la mirada, el desviaba sus ojos hacia otro lado. Al final no me enteré de nada en clase. No podía prestar atención, mi cabeza era un hervidero. La mañana pasó lentamente.

Cuando sonó el último timbre, anunciando el fin de las clases, suspiré. Me levanté de mi silla y salí. Emma me dijo que no podía acompañarme a casa, que le había surgido algo. Le dije que vale y la vi correr y llegar junto a Peter, quién le pasó un brazo por encima y empezaron a caminar. Yo me quedé mirándolos con envidia. ¿Por qué yo no podía ser Emma? Me sobresalté cuando alguien carraspeó a mi lado. Ni me di cuenta de que había alguien ahí.

- Como sigas así se te van a salir los ojos –dijo Marc duramente antes de seguir caminando. Yo lo miré sorprendida de que me hablase. Al final me decidí y quise arreglar las cosas.
- ¡Marc, espera! –él se detuvo, pero no se giró tan siquiera a mirarme. Noté que me fallaba la voz- Yo… esto… siento mucho lo de ayer, en tu casa. Pero me quedé muy sorprendida, no me esperaba lo que me contaste. Tienes que reconocer que es algo difícil de asimilar –él siguió sin decir palabra y sin moverse. Mis ojos empezaron a llenarse de lagrimas al ver que le daba igual lo que le dijese-. Bueno… no te molesto más… Sólo quería que supieses que lo siento, y que no me importa lo que seas. Lo que me importa es que no me harás daño, porque has tenido más de una ocasión para hacerlo y aún así, sigo aquí.

Agaché mi cabeza, ocultando mis lágrimas, me giré y me puse a andar en dirección a mi casa. Pero cuando había avanzado un par de metros, noté que me sujetaban por el brazo. Miré a ver que pasaba, y era Marc. Me miró y yo le sostuve la miraba. No pude evitarlo. Me abracé a él y empecé a sollozar, poniendo mi cabeza en su pecho. No dijimos nada. No hacia falta. Sólo me abrazó y me consoló hasta que me calmé. Entonces nos volvimos a mirar. Su cara reflejaba felicidad.

Nos pusimos a caminar. Íbamos cogidos de la mano, y lo sentía tan natural como si lo hubiera hecho siempre. Paseamos casi toda la tarde. Hablamos de todo, y recordé una conversación pendiente con él.

- Oye… respecto al otro día… cuando me preguntaste sobre que había soñado…
- Sí, siento haber huido así. Pero no sabía como explicarte que había ido a tu casa y te saqué de tu cuarto. Te dije que mi madre me había dicho donde vivías… y no era cierto. Seguí tu olor y encontré tu casa. Entonces, me asomé por tu ventana y te vi dormir. Me encanta tu cara cuando duermes –cuando me dijo esto no pude evitar sonrojarme-. Entré en tu cuarto, pero tu olor, que estaba concentrada allí, estuvo a punto de hacerme perder el control. Te cogí en brazos y, cuando estaba a punto de morderte, dijiste mi nombre. La razón volvió a mi cuerpo y al final salí contigo por la ventana y te llevé al bosque. Todavía percibía tu olor, pero el aire fresco de la noche lo hacía más tenue. No soportaría hacerte daño. –me asusté un poco mientras me contaba esta parte y el apretó mi mano un poco, como dándome ánimos para que me relajara-. Luego despertaste y quedaste tan tranquila al verme… No quería que esa noche acabara nunca. Pero te volviste a dormir, y decidí llevarte de regreso a casa. A otro día teníamos clase y no quería que cogieses frío…

Yo lo miré un poco asustada, pensando en lo que me estaba confesando. Había estado a punto de matarme. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Marc lo notó y me volvió a abrazar.
- Tranquila, sé que puedo controlarme. Nunca haré nada que pueda dañarte.
Seguimos andando tranquilamente, pero noté como Marc se tensaba. Olfateó el ambiente y soltó un pequeño gruñido. Miré hacia la dirección en la que él miraba y vi venir a Peter y Emma. Ella iba muy sonriente, pero Peter miraba en nuestra dirección con cara de pocos amigos.
- ¿Qué es lo que pasa? –le pregunté a Marc. El me cogió de los hombros y me miró de frente antes de hablar, poniéndose muy serio.
- Si me oyes decir que quiero que te vayas debes hacerme caso. Creo que se avecinan problemas…

miércoles, 27 de enero de 2010

Capítulo 10: ESCALOFRÍO

Salí a pasear al bosque por la noche. Es algo que suelo hacer bastante a menudo. Pienso que algo de soledad nunca es malo, por lo menos para mí. Necesitaba poner algunas ideas en orden. –Yo lo miraba, expectante, y el me sonrió un poco. Le hice como un gesto para animarle a que continuase. Me entendió y, suspirando, siguió hablando.
- Era una noche como cualquier otra, aunque al parecer, aquel día no estaba solo. Oí un crujido, pero cuando quise darme cuenta de lo que era, me estaban atacando. Fue sólo una persona, o un animal, todavía no estoy seguro. Escuché un gruñido muy potente, y noté como unos dientes afilados me mordieron, rasgando mi piel, por varias zonas. Empujé a mi atacante, quién, al separarse de mí, soltó una carcajada que hizo que se helase mi sangre. Ahí empezó todo…
Se quedó quieto, debatiéndose si continuar o no. Cuando me miró, pareció decidirse, y tomo aire profundamente. Se giró, quedando a espaldas de mí, como si le diese miedo mi reacción cuando continuase. Yo me sentía muy nerviosa con tantas cavilaciones. ¿Tan malo sería lo que quería contarme?
- Mi cuerpo comenzó a arder. Sentí como si tuviese fuego en las venas, y oí como mi corazón latía como un loco. No podía moverme, y no dejaba de gritar. El fuego se extendía por todo mi cuerpo. Al cabo de unas horas, de pronto, mi corazón dejó de latir.
Yo abrí y cerré la boca varias veces por la sorpresa. Él se giró para verme y vio mi expresión.
- ¿Todavía estás segura de querer saber qué me pasa?
- ¿Me estás diciendo que tu corazón dejó de latir? Eso es imposible. –se acercó a mí y me cogió un brazo con delicadeza. Acercó mis dedos índice y anular a su cuello. No le noté pulso. Puse mi cabeza en su pecho. Nada. Ni un murmullo. Lo miré aún más sorprendida que antes, no sabiendo que decirle ni que hacer. Era algo increíble. ¿Cómo podía estar vivo?
- Por favor, continua… -le dije aún asombrada.
- Mi cuerpo dejó de dolerme. Pude incorporarme y entonces oí cosas, algo que nunca me hubiera podido imaginar. Oí el viento acariciando las hojas de los árboles. Oí como un riachuelo danzaba, aunque creía recordar que estaba bastante lejos de su curso. Y también oí como un animal paseaba por allí. Entonces lo noté. Una gran sed que acariciaba mi garganta. No sé como no la sentí antes, pero noté que me desgarraba. Mi instinto me dijo que debía ir hacia ese animal, así que lo busqué. Me acerqué sigilosamente, esperando no asustarle, hasta que lo vi. Era un pequeño ciervo, y parecía perdido. Escuché como la sangre fluía en su cuerpo, oía el latido de su cálido corazón invitándome a él. Creo que el pobre no llegó a percatarse de mi presencia. Salté hacía él y le mordí en el cuello, justo en una arteria. Bebí hasta que no quedó una gota de sangre en ese pequeño cuerpo. Pero mi sed no estaba saciada. Seguí buscando más animales hasta que me sentí con fuerzas suficientes para volver a casa. Pero ya no había vuelta atrás para lo que me había convertido.
Me miró de nuevo, mientras yo tenía la mirada perdida. Intentaba concentrarme en lo que me había dicho. Nada me cuadraba. Lo que me estaba contando me sonaba a historia fantástica, como en tantos libros que había leído o en tantas películas de televisión había visto. No podía creerlo. Lo miré fijamente, esperando que se echase a reír. Pero estaba serio, muy serio. Me miraba con miedo, como si en cualquier momento fuese a echar a correr. Yo todavía no asimilaba la idea. Él se acercó a mí lentamente y puso una mano sobre mi hombro, notando la pequeña descarga que me producía siempre el contacto con su piel.
- Si no quieres volver a verme… lo entenderé. Lo único que te pido es que no le cuentes a nadie esto.
Creo que no se esperaba mi reacción. Ni yo misma pude entenderla. Me levante y me dirigí hacia la puerta, no entendía como Marc podía ser un vampiro, abrí la puerta de su habitación bajando las escaleras descontroladamente y Salí de su casa sin mirar atrás, no sabia donde ir ni donde dirigirme ya que por mucho que me asustara no revelaría el secreto de Marc, me sentía como una cobarde, saliendo de su casa corriendo en vez de apoyarle, pero necesitaba reflexionar todo calmadamente.
Me adentre en el bosque para poder desconectar de la cuidad y respirar aire puro, me apoye en un árbol sentándome en el suelo, cerrando mis ojos y dejando que mis pulmones se llenaran de aire limpio, abrí los ojos de repente al notar unas pisadas acercarse a mi, cuando vi a Peter delante mío sonriéndome.
-Hola Preciosa-me dedico una sonrisa- ¿que haces aquí sola? El bosque no es un sitio donde deberías estar sola, podría morderte algo-note su tono irónico.
Me agarro de la mano, acercándome a él y dejando sus labios a escasos centímetros de los míos……notando un escalofrío recorrer todo mi cuerpo…

lunes, 25 de enero de 2010

Capítulo 9: MALDICIÓN

La mañana pasó tranquila como otra cualquiera, excepto que hoy no tenía literatura y faltaban Peter y Marc a clase. Emma y yo nos dirigimos a la cafetería, cogimos algo de comer y nos sentamos en una mesa, solas las dos. Emma empezó a decirme que estaba preocupada por el comportamiento de los dos chicos el día anterior, dejé de oírla cuando a mi mente vino las imágenes de mi pesadilla, no entendía que sentido tenia aquel sueño, me daba miedo volver a hablar con Emma de ello, para que no notara mi interés por Marc. Terminamos de comer y nos dirigimos a las clases que nos quedaban, yo sin dejar de pensar algún significado y sin encontrar nada, tenía que ir a casa de Marc, necesitaba verle, lo que había pasado ayer con Peter me había dejado mal, pero no sabia como decirla a Emma que quería ir yo sola.
Salí de la última clase, biología, en la puerta me esperaba Emma, tenía pensado ir a visitar a los dos chicos y pedirles explicaciones por su comportamiento del día anterior.
-Emma….-noté como me empezaba a poner roja- que me gustaría-agaché la mirada- ir a casa de Marc yo sola, necesito hablar con él de lo ocurrido ayer, luego te llamo y te cuento lo que me diga si quieres- me quede mirando haber que cara podía.
-De acuerdo Charlotte- me sonrió- pero no hace falta que te pongas así, parece como si temieras mi respuesta, es solo que me hace gracia que tan pronto os hayáis fijado el uno en el otro-siguió con una sonrisa-luego nos vemos. -Y se marchó, seguramente a casa de Peter.
Fui con un paso tranquilo aunque con nerviosismo hasta casa de Marc, llamé a la puerta y me abrió su madre
-Hola Señora Britt, ¿se encuentra Marc en casa?-dije con una sonrisa.
-Claro cielo-me dedico una sonrisa- pasa, ya sabes donde esta su habitación.
Subí las escaleras con cautela, la verdad que quería verle y pedirle una explicación pero, ¿quien era yo para él para hacer eso? Llame a la puerta y le dije que era yo, oyendo al otro lado de la puerta un pasa, entre en la habitación, Marc se encontraba sentado mirando por la ventana, por lo que me imaginé que sabía que era yo quien llamaba a la puerta.
-Hola Marc- dije agachando la cabeza tímidamente- necesito una explicación de vuestro comportamiento de ayer, sois muy amigos, los mejores por lo que me ha dicho Emma, por lo que no entiendo porque ese comportamiento por las dos partes.
-No tengo nada que explicarte- me dijo con dureza- no entiendo que haces aquí y no en casa de Peter.
-Estoy aquí porque me importas, porque no quiero que estés mal- dije seriamente- además tuve una pesadilla anoche y necesitaba comentártela, intento buscar significado y no la encuentro.
-¿Que pesadilla? ¿Y que tengo yo que ver con eso? –dije mirándome con seriedad.
Le empecé a contar todo mi sueño y notaba que el cada vez se iba poniendo más nervioso, termine de contárselo y se me quedo mirando callado y mi instinto me acercó a él, juntando nuestros labios por primera vez.
Marc se quedó rígido y no me devolvía el beso. Sintiéndome humillada, me aparté lentamente de él, mientras me decía a mí misma lo idiota que era. ¿Por qué se fijaría él en alguien como yo? Pero cuando me aparte, sus brazos me agarraron y me volvieron a acercar a sus labios, devolviéndome el beso. Era un beso lleno de desesperación, casi podía palparla. Eché mis brazos a su cuello, acercándolo más a mí. Entonces él me cogió en peso y me acostó encima de la cama, sin apartar sus labios de mí. Seguimos un rato así hasta que noté que me faltó el aire y tuve que apartarme a respirar. Me quedé mirando fijamente a sus ojos, mientras él me miraba, feliz aunque en los ojos se le veía tristeza. Se alejó de mí y me miró mientras su sonrisa se desvanecía.
- ¿Qué te pasa? –me acerqué a él y lo abracé – Por favor, Marc, ya sabes que puedes confiar en mí, ¿no?
- ¿Por qué has hecho eso? No deberías estar conmigo. No soy bueno para ti. Sería mejor que te marcharas –dicho esto se levantó y volvió a mirar por la ventana. Observé que estaba llorando. Me acerqué de nuevo.
- ¿Por qué, Marc? ¿Por qué no podemos estar juntos? ¿Tienes novia, verdad? –Claro, tonta, eso es lo que le pasaba, tenía novia y no la iba a dejar para estar conmigo.
- No puedo contártelo. No lo entenderías.
- ¡Ya estamos con el que no lo entendería! Si no me lo explicas, de seguro que no lo voy a entender. No soy tonta, ¿sabes? A lo mejor no tengo tus notas, pero no por eso significa que sea idiota.
- No me refería a eso. No puedo decirlo. Ni siquiera yo mismo lo entiendo… Aunque parece que estás bastante cerca de saberlo…
- ¿Qué quieres decir? Como voy a estar cerca de saberlo sino sé nada acerca de ti.
- Por tu sueño… creo que ni yo mismo te lo hubiera explicado mejor. Parece que tu subconsciente sabe de lo que soy capaz… aunque no quieras darte cuenta.
Me quedé mirándole, con la duda reflejada en mi cara. ¿Quería decir que era capaz de… atacarme? No, no lo creía capaz de eso, no podía ser. Me acerqué nuevamente.
- Por favor, Marc. Necesito saber, necesito conocerte y entender que te pasa. No puedo estar así, no puedo dormir por las noches porque mi cabeza no deja de dar vueltas, y cuando duermo tengo sueños de ese tipo, o contigo o del accidente… -me callé de golpe, dándome cuenta de que había hablado demasiado. Noté como el color se iba de mi cara sólo de saber lo que había estado a punto de confesarle.
- ¿Qué accidente? –preguntó Marc, mirándome con el ceño fruncido.
- No es nada. No me hagas caso, ¿vale?
Marc me miró fijamente, como debatiéndose consigo mismo, antes de volver a hablar.
- Hacemos una cosa. Tú me cuentas lo referente a ese accidente y yo te cuento qué es lo que me pasa si de verdad lo quieres saber.
- ¿Y por qué habría de empezar yo? Cuéntame tú tu historia y después te cuento yo la mía.
- No soy yo quien insiste tanto en saber lo que pasa… si tú no confías en mí, yo no lo haré en ti –la cara de Marc estudiaba mi reacción antes de hablar de nuevo - aunque… sino quieres… pues los dos nos quedaremos con la duda.
Lo pensé durante unos instantes. Al final decidí contárselo. Algún día tendría que salir a la luz, y de todas formas quería saber qué es lo que le pasaba. Si era la única manera, tendría que aceptarlo.
- De acuerdo. Pero antes de nada quiero que me prometas que cumplirás un par de condiciones después de contarte esto. Primero, nadie debe saberlo, si algún día quiero contárselo a alguien, que sea decisión mía, no puedes hacer ni decir nada para obligarme. Y segundo, tu trato hacía mí seguirá siendo el mismo, no sentirás lástima de mí ni tu trato será diferente hacia mi persona. ¿Queda claro?
Marc lo pensó un poco antes de asentir con la cabeza. Yo tomé aire profundamente antes de empezar a continuar mi historia.
- Ya sabes que yo vine desde España. Allí, hasta hace un tiempo, fui muy feliz. Tenía a mis padres, que me adoraban, y yo a ellos, y a mis amigas, con las que me llevaba genial y podía contar con ellas para lo que fuese. Todo iba bien, tanto en casa como en el instituto. Mis padres cada día estaban más enamorados. Así que decidieron darse una segunda luna de miel. Yo ya era mayor y podía cuidar de mí misma durante las 2 semanas que iba a durar su viaje. Me ofrecieron irme con ellos, como unas vacaciones en familia, pero les dije que no. Necesitaban un tiempo a solas, y no podía negárselo. Y el gran día llegó, se iban de vacaciones por fin y yo estaba excitada por pasar tanto tiempo sola en casa. –respiré un poco antes de continuar
- Me encontraba fuera de casa cuando recibí una llamada al móvil. Era un agente de policía. Me dijo el nombre de mis padres y me preguntó si era familiar directo. Le dije que era su hija. Entonces me dijo que el avión había explotado en el aire. No sabían lo que había sucedido. Pero sí sabían que no había supervivientes. Lo único que recuerdo es que me tiré al suelo y empecé a gritar…
Estaba llorando, lo noté cuando Marc me abrazó para consolarme, y cuando le miré, vi que él también lloraba. Le abracé y seguí llorando hasta que conseguí calmarme lo suficiente para continuar.
- Por eso vine a Windsor. Mis abuelos viven aquí y son la única familia que me queda. Mis padres no tenían hermanos y mis otros abuelos murieron hace unos años. No tuve más remedio que venir aquí… aunque ahora no me arrepiento.
Las manos de Marc recorrieron mi cara, como si fuera una persona ciega, memorizando todo mi contorno. Entonces suavemente, se acercó y me dejó un tierno beso en los labios. Yo abrí los ojos sorprendida, pero caí en la cuenta y no dejé que me engatusase.
- Bueno, ya sabes mi historia. Ahora te toca contarme la tuya.
Me miró fijamente y con dolor en su rostro, se puso de pie y caminó de nuevo hacia la ventana. Se apoyó en el marco y comenzó a hablar.
- De acuerdo. Te contaré mi historia. Pero cuando termine, yo sólo te pediré una única condición. Qué me cuentes lo que piensas. Si no quisieras volver a saber nada de mí lo entenderé. Lo único que pediría también es que tú, al igual que yo, guardes mi secreto.
Me miró fijamente y en mi cara vio que aceptaba las condiciones.
- Entonces de acuerdo otra vez. Tú lo quisiste. Te contaré mi historia, que a la vez, es mi maldición…

domingo, 24 de enero de 2010

Capítulo 8: PESADILLA

Me sentí impotente. No sabía como reaccionar. ¿Por qué se comportaban así? Los oí gruñirse, mirarse fieramente…
- ¡Chicos, parad! –Gritó Emma, corriendo haciendo ellos y poniéndose entre los dos- ¿se puede saber qué os pasa?
Vi que bajaban los brazos, aunque seguían mirándose con odio. Marc se giró y empezó a andar. ¿Se iba? Corrí tras él.
- Marc, ¿dónde vas? –le pregunté cuando me faltaban pocos pasos para alcanzarlo. Él se giró y me dirigió una mirada cargada de dolor.
- Voy a casa. No puedo estar aquí. No viendo como él te… -cortó sus palabras y apretó los puños de nuevo.
- Por favor… quédate –supliqué-. No te vayas…
- Tengo que irme. No puedo Charlotte, en serio. No lo entenderías
- ¿No entendería el qué? ¿Por qué no pruebas a explicarme? –no quería que se marchase. Quería estar con el… aunque también con Peter. Acababa de conocerlo, pero quería que ambos estuviesen a mí alrededor.
- No podría explicártelo aunque quisiera. –se acercó a mi y dio un cálido, aunque corto abrazo. Dejó un beso en mi coronilla, se giró y echó a correr. Yo me quedé allí, mirándolo como una tonta, con los brazos extendidos al haber intentado abrazarlo yo también.
Volví donde estaban Emma y Peter. Estaban discutiendo. Yo no quería meterme por medio, pero quería saber qué había pasado hace unos momentos.
- Te he dicho que no voy a pedirle ninguna disculpa. Yo no hice nada. Fue él.
- ¿Y qué es eso tan grave qué te ha hecho? A ver, explícamelo, porque yo no vi ni oí nada.
Peter calló al oír esto de Emma. De repente dio la vuelta y volvió a su casa.
- ¡El paseo se ha acabado! –gritó por encima de su hombro antes de cerrar la puerta de su casa.
Emma me miró pasmada. Yo estaba tanto o más asombrada que ella. ¿Acaso no había dejado de oír durante días que ellos eran los mejores amigos, que darían todo el uno por el otro? No sabía que había pasado, o si esto era normal, aunque por la expresión de Emma lo dudé.
- ¿Tú sabes algo que yo no? –me preguntó. Yo solo negué con la cabeza. No tenía ni idea de qué había pasado.
Al final decidimos irnos cada una a su casa. Teníamos deberes que hacer. Sólo esperamos que al día siguiente todo se hubiese arreglado. Llegué a casa tan pronto que hasta mis abuelos se preocuparon. Les dije que nos habíamos recogido antes para ponernos al día con las tareas, porque nos habíamos retrasado. Me miraron con orgullo, como si pensasen que sabía anteponer unas cosas a otras.
Subí a mi cuarto y después de acabar todo me acosté en la cama, vestida y todo. No dejé de dar vueltas, mientras pensaba en la actitud de Peter. En ese rápido acercamiento que habíamos tenido. Apenas nos conocíamos. ¿Por qué hizo lo qué hizo? Y Marc… ¿por qué tenía tanto dolor? ¿Por qué no me dejó ayudarle? Y lo más importante. ¿Qué tenían estos dos chicos que acababa de conocer, que hacían que me preocupase tanto por ellos?
Al rato me di cuenta de que debía estar dormida no podía estar viviendo yo esto realmente era imposible……
Me encontraba tomando aire fresco, sin nadie, como habituaba en España, tener mis momentos de soledad. Iba por una senda que llevaba al espeso e inmerso bosque, cuando vi entrar hacia el bosque a Marc; le seguí instintivamente aunque tenia mi momento de soledad, me apetecía la compañía de Marc. Al entrar en el bosque empezó aparecer una niebla extensa, daba terror estar allí sola, no hacia mas que mirar a los lados intentando localizar a Marc, no le veía por ningún lado, pero yo le había visto entrar hacia el bosque, últimamente andaba muy raro e irreconocible, siempre quería estar solo.
Llegue a un claro, vi a Marc en un árbol apoyado, con mirada perdida, me acerque lentamente, cuando de repente un perro enorme se cruzo en mi camino, quedando entre Marc y yo; sus ojos mostraban furia y rabia, haciéndome sentir desorientada e inquieta; el perro se puso en posición de atacar y rápida e increíblemente Marc se puso a mi lado en posición de ¿atacar? ¿Que iba hacer un simple humano contra ese enorme perro?
Por mi mente solo se me pasaban imágenes de Marc tirado a mi lado, mientras el furioso perro nos atacaba sin sentir piedad alguna por nosotros, intentaba gritar a Marc que huyera pero de mi boca no salia ningún sonido, estaba tan aterrada que no podía ni hablar ni moverme. Volví a mirar a Marc y estaba en el cuello del perro mordiéndole, se giro hacia mí, con toda la boca llena de sangre, venia hacia mi, cuando…..
De repente me desperté en mi cama, con todavía la ropa puesta y sudando de la horrible pesadilla que había tenido, ¿que era ese sueño? ¿Y que significaba?
No pude pegar en toda la noche, por lo que fue a clase con unas enormes ojeras y un sueño que me devastaba, Emma me esperaba en la puerta como todos los días, de camino a clase la conté lo que había soñado y me miro extrañada, creo que pensó que estaba loca.